Empezaré diciendo que soy uno de los afectados de la “crisis de los controladores aéreos que se produjo en Barajas, y en el resto de España, el primer fin de semana de diciembre de 2010. Dicho esto es curioso como sí he modificado mis preferencias a la hora de emprender un viaje. Podría parecer exagerado a priori, pero si analizamos la cantidad de reclamaciones sindicales que se realizan en vacaciones, puentes o fecha señaladas nos daremos cuenta que cuando no son los pilotos, son los controladores, el personal de tierra (que gestiona el funcionamiento del aeropuerto) e incluso los servicios de limpieza que se ponen en pie de guerra. ¿Será que estas fechas alteran al ser humano hasta límites insospechados de crispación?

Como yo muchas personas tienen comprometidas las fechas en las que pueden cambiar su rutina diaria por la satisfacción de viajar, conocer otras culturas, otros lugares … en pocas palabras dejarse llevar por la emoción de tomarse unas vacaciones. Pues resulta que, meditando sobre el tema, no estoy dispuesto a poner en solfa una vez más la posibilidad de verme “atrapado” en un aeropuerto para ser usado como moneda de cambio. Y ello me ha llevado a plantearme seriamente la posibilidad de valorar otras opciones a la hora de desplazarme para hacer mis vacaciones.

Para desplazamientos de medio alcance, opto por medios terrestres como el tren e incluso el coche; hacer 3.000 Km. no es necesariamente una “paliza” si planificamos nuestro viaje de ida y vuelta como parte de las vacaciones, parándonos a descubrir lugares con encanto durante el recorrido. Pero son las largas distancias las que nos obligan una vez más a realizar trayectos por aire, concretamente en avión, para poder ir a determinados destinos que de otro modo sería prácticamente imposible. Cruzar el charco es una opción difícil en tren o con un automóvil.

Pero muchas veces obviamos otras alternativas a la hora de viajar. El mar, evidentemente en barco, es un medio muy romántico, relajante y en muchas ocasiones no tomado en cuenta a la hora de organizar nuestras vacaciones. Viajar en un crucero nos permite disfrutar del propio viaje en sí con los servicios que nos ofrecen a bordo las compañías. Gracias a las escalas programadas que se realizan podemos descubrir los encantos de otras culturas, arquitectura, historia, gastronomía o simplemente dejarnos llevar por el colorido de sus construcciones o el aroma de sus mercados. Recientemente hemos tenido la posibilidad de descubrir un magnífico Buscador Cruceros que nos abre las puertas a un sin fín de posibilidades y opciones a la hora de planificar nuestras vacaciones. ¿Ya sabes donde vas a ir de vacaciones este año?, ¿tienes programado qué medio vas a emplear para viajar?, cuéntanos tu experiencia.